Ecocardiografía Doppler a un perro en Veteco, Maspalomas, Gran Canaria
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Soplo cardíaco en perros: cuándo se recomienda una ecocardiografía en Gran Canaria

Gian Piero Cano Coccaro ·

La escena se repite mucho. Llevas a tu perro a la revisión anual o a poner una vacuna, el veterinario le ausculta el corazón, se queda unos segundos más de lo habitual y te dice: “tiene un soplo”. Tu perro está delante, moviendo el rabo, con un aspecto estupendo. No tose, no se cansa, come bien. Y sin embargo te recomiendan hacer una ecocardiografía.

Es normal salir de esa consulta con una mezcla de susto y desconcierto. Si está bien, ¿por qué hay que hacerle una prueba del corazón?

En este artículo te explicamos qué es realmente un soplo, por qué no es un diagnóstico en sí mismo, y por qué la ecocardiografía es precisamente la prueba que más valor aporta cuando el perro todavía se encuentra bien.


Qué es un soplo cardíaco

Un soplo cardíaco no es una enfermedad: es un sonido.

Cuando la sangre atraviesa un corazón sano, lo hace de forma ordenada y el veterinario escucha con el fonendoscopio los dos golpes clásicos del latido. Si en algún punto ese flujo se vuelve turbulento —porque una válvula no cierra bien, porque hay un estrechamiento, o simplemente porque la sangre circula muy rápido—, esa turbulencia genera un ruido añadido. Eso es el soplo.

Los soplos se gradúan del I al VI según su intensidad: un grado I es tan sutil que cuesta oírlo incluso en una sala en silencio, mientras que un grado V o VI llega a notarse al apoyar la mano sobre el pecho del animal.

Aquí conviene aclarar algo importante, porque genera muchos malentendidos: la intensidad del soplo no equivale a la gravedad del problema. Hay perros con soplos discretos y un corazón ya muy alterado, y perros con soplos llamativos y una repercusión mínima. El volumen del ruido dice poco sobre lo que está pasando dentro.


Por qué un soplo no es un diagnóstico

Cuando el veterinario detecta un soplo, sabe tres cosas: que hay turbulencia, dónde se oye mejor y en qué momento del latido aparece. Con eso puede sospechar una causa, pero no puede confirmarla ni medir sus consecuencias.

Un mismo soplo puede corresponder a situaciones muy distintas:

  • Una degeneración de la válvula mitral (endocardiosis), la cardiopatía adquirida más frecuente en perros, sobre todo en razas pequeñas y a partir de cierta edad.
  • Una cardiomiopatía dilatada, más propia de razas grandes y gigantes, en la que el músculo cardíaco pierde capacidad de contracción.
  • Una cardiopatía congénita con la que el animal ha nacido, como una estenosis aórtica o pulmonar, un conducto arterioso persistente o una displasia valvular. Suelen detectarse en cachorros o perros jóvenes.
  • Un soplo funcional o inocente, sin enfermedad cardíaca detrás. Aparece en cachorros en crecimiento (y con frecuencia desaparece hacia los 4-6 meses), y también en animales con anemia, fiebre, deshidratación, adelgazamiento marcado o simplemente muy nerviosos en la consulta.

Distinguir un caso de otro —y, sobre todo, saber si el corazón ya se ha modificado por ello— solo es posible viendo el corazón por dentro. Ahí es donde entra la ecocardiografía.


Qué perros tienen más riesgo

Cualquier perro puede desarrollar un soplo, pero hay perfiles en los que conviene estar especialmente atento:

  • Razas pequeñas de edad media-avanzada: Cavalier King Charles Spaniel, Caniche, Yorkshire Terrier, Chihuahua, Maltés, Bichón, Teckel, Shih Tzu, Pomerania. Son las más predispuestas a la degeneración de la válvula mitral. El Cavalier King Charles Spaniel es un caso aparte, porque puede presentarla mucho antes que el resto.
  • Razas grandes y gigantes: Dóberman, Gran Danés, Bóxer, Wolfhound irlandés, Dogo de Burdeos o San Bernardo, con mayor predisposición a la cardiomiopatía dilatada. Un detalle relevante: en estos casos el soplo puede ser leve o incluso no existir, y la enfermedad avanzar en silencio.
  • Cachorros y perros jóvenes con soplo detectado en la primera vacunación o en la revisión prequirúrgica de la castración, donde hay que descartar una cardiopatía congénita.
  • Perros mayores en general, aunque no pertenezcan a ninguna raza de riesgo. Como explicamos en nuestro artículo sobre cómo una ecografía ayuda a cuidar mejor a las mascotas mayores, muchos cambios internos aparecen antes que los síntomas.
  • Perros a los que se va a anestesiar, sea para una cirugía o para una limpieza dental. Conocer el estado real del corazón antes de una anestesia cambia el protocolo y reduce el riesgo.

Señales que pueden acompañar a un soplo

Muchos perros con soplo están perfectamente y pueden seguir así durante años. Pero conviene conocer los signos que indican que el corazón está empezando a no compensar:

  • Tos, sobre todo nocturna, de madrugada o al levantarse después de estar tumbado.
  • Respiración rápida o con esfuerzo en reposo.
  • Cansancio o intolerancia al ejercicio: se queda atrás en el paseo, se sienta antes, ya no quiere subir la cuesta de siempre.
  • Desmayos o episodios de debilidad súbita (síncopes), muchas veces asociados a un esfuerzo o a la excitación.
  • Abdomen distendido por acumulación de líquido.
  • Pérdida de peso o de masa muscular sin explicación.
  • Encías pálidas o azuladas.
  • Inquietud nocturna: no encuentra postura, cambia de sitio, prefiere dormir sentado o con el pecho levantado.

Un dato casero que vale mucho: la frecuencia respiratoria en reposo

Si a tu perro le han diagnosticado una cardiopatía, hay algo muy sencillo que puedes hacer en casa y que aporta una información excelente: contar cuántas veces respira por minuto mientras duerme tranquilo (una inspiración y una espiración cuentan como una respiración).

Lo habitual en un perro sano en reposo son unas 15-25 respiraciones por minuto. Si empiezas a registrar valores por encima de 30 de forma mantenida, o notas una subida clara respecto a lo normal en tu perro, conviene contactar con tu veterinario aunque el animal parezca encontrarse bien. Es uno de los indicadores más precoces y fiables de que se está acumulando líquido en los pulmones.

Y una advertencia importante: si tu perro respira con dificultad evidente, con el cuello estirado, la boca abierta o las mucosas azuladas, no esperes a una cita. Es una urgencia.


Qué información aporta la ecocardiografía

La ecocardiografía es una ecografía del corazón. Utiliza ultrasonidos, no emplea radiación y permite ver el corazón latiendo en tiempo real. Combinada con Doppler, además de la forma permite estudiar cómo se mueve la sangre dentro de él.

En una ecocardiografía veterinaria pueden valorarse:

  • El tamaño de las cámaras cardíacas, especialmente la aurícula y el ventrículo izquierdos, y si se han dilatado.
  • El grosor y el aspecto de las paredes del músculo cardíaco.
  • La morfología y el movimiento de las válvulas: si están engrosadas, si prolapsan, si cierran correctamente.
  • La función de bombeo del corazón, mediante mediciones objetivas y comparables entre revisiones.
  • El flujo sanguíneo con Doppler color y espectral: hacia dónde va la sangre, si hay reflujo y con qué intensidad.
  • La presencia de líquido en el pericardio, de comunicaciones anómalas o de signos indirectos de hipertensión pulmonar.

Por qué merece la pena aunque el perro esté asintomático

Esta es la parte que suele resolver la duda del principio.

En la degeneración de la válvula mitral existe una diferencia clínica decisiva entre dos situaciones: el perro que tiene soplo pero el corazón aún conserva su tamaño normal, y el perro que tiene soplo y el corazón ya ha empezado a agrandarse. Por fuera, ambos parecen exactamente iguales: los dos están asintomáticos y hacen vida normal.

La diferencia importa porque en el segundo caso existe tratamiento que ha demostrado retrasar de forma significativa la aparición de la insuficiencia cardíaca, ganando meses de buena calidad de vida. Iniciarlo antes de tiempo no aporta beneficio, e iniciarlo tarde desaprovecha esa ventana.

Y esa distinción no puede hacerse con el fonendoscopio: hacen falta las mediciones de la ecocardiografía. Por eso, cuando el veterinario recomienda la prueba en un perro que “está bien”, no está siendo excesivamente prudente. Está buscando exactamente el momento en que conviene actuar.

Además, la ecocardiografía establece un punto de partida. Cuando dentro de un año haya que valorar si el corazón ha cambiado, disponer de las medidas previas del mismo animal vale mucho más que cualquier valor de referencia general.


Auscultación, radiografía, electrocardiograma y ecocardiografía

Es una duda muy frecuente: si ya le han hecho una radiografía, ¿hace falta la ecografía? Son pruebas complementarias, y cada una responde a una pregunta distinta:

  • Auscultación: detecta el soplo, lo gradúa y lo localiza. Es el punto de partida, pero no identifica la causa ni mide su repercusión.
  • Radiografía de tórax: valora la silueta cardíaca y, sobre todo, el estado de los pulmones. Es la prueba clave para detectar edema pulmonar cuando se sospecha una insuficiencia cardíaca en curso, y también permite descartar causas respiratorias de la tos, que en perros mayores conviven a menudo con la cardiopatía. Si quieres profundizar, lo desarrollamos en las diferencias entre radiografía y ecografía veterinaria.
  • Electrocardiograma (ECG): estudia el ritmo cardíaco. Es la prueba adecuada ante arritmias, desmayos o pulsos irregulares, pero no informa sobre la estructura del corazón.
  • Ecocardiografía: es la prueba de referencia para identificar la causa del soplo y medir su repercusión sobre la estructura y la función cardíacas.
  • Analítica, presión arterial y biomarcadores cardíacos: aportan contexto y ayudan a descartar factores que agravan el cuadro.

En la práctica, un perro con soplo y tos suele necesitar ecocardiografía y radiografía: la primera explica el corazón, la segunda explica los pulmones. Y en casos con derrame o dudas torácicas, la ecografía torácica puede añadir información adicional.


Cómo es la prueba: qué puedes esperar el día de la cita

La ecocardiografía es una prueba no invasiva y bien tolerada. Esto es lo que ocurre:

  1. No suele requerir ayuno. Si la ecocardiografía se combina con una ecografía abdominal en la misma visita, entonces sí puede indicarse ayuno; te lo confirmaremos al dar la cita.
  2. Habitualmente no hace falta sedación. La mayoría de los perros se dejan explorar despiertos. Además, evitar la sedación es preferible siempre que se pueda, porque algunos fármacos modifican la frecuencia cardíaca y las mediciones. En animales muy nerviosos o con dolor puede valorarse una sedación suave, siempre teniendo en cuenta su estado cardíaco.
  3. Se rasura una pequeña zona en ambos costados del tórax, por detrás del codo, y se aplica gel. Es imprescindible para obtener imágenes de calidad.
  4. El perro se coloca tumbado de lado, sujeto con suavidad, sobre una mesa preparada para acceder al corazón desde abajo. Muchos perros se relajan y algunos hasta se duermen.
  5. La exploración dura aproximadamente 30-45 minutos, según el caso y la colaboración del animal.
  6. No duele. Solo se nota la presión de la sonda y el gel frío.

Al terminar recibirás un informe ecocardiográfico con los hallazgos y las mediciones, pensado para que tu veterinario de referencia pueda tomar decisiones sobre tratamiento y seguimiento.

Para que la prueba sea lo más útil posible, ayuda mucho que lleves los informes previos, analíticas, radiografías y la medicación actual de tu perro, además de contarnos desde cuándo se detectó el soplo y qué cambios has observado en casa.


Cada cuánto conviene repetir los controles

Depende por completo del hallazgo, y la pauta la marcará tu veterinario. Como orientación general:

  • Cachorro con soplo compatible con inocente: revalorar hacia los 4-6 meses de edad para confirmar que desaparece.
  • Perro con soplo y corazón sin alteraciones estructurales: suele bastar un control anual, o antes si aparecen síntomas.
  • Perro con agrandamiento cardíaco ya presente: los controles se acortan, habitualmente en torno a cada 6 meses.
  • Perro que ya ha tenido un episodio de insuficiencia cardíaca: seguimiento más estrecho, junto con la monitorización de la frecuencia respiratoria en casa.

Y en cualquier momento, si aparece tos nueva, cansancio, un desmayo o una subida mantenida de la frecuencia respiratoria en reposo, la revisión no espera al calendario.


Ecocardiografía veterinaria en Maspalomas y el sur de Gran Canaria

En Veteco realizamos ecocardiografía veterinaria con Doppler en Maspalomas, a un paso de San Fernando, Playa del Inglés, Meloneras, El Tablero, San Agustín, Vecindario, Arguineguín y el resto del sur de la isla, con la ventaja de poder combinarla en la misma visita con ecografía abdominal, torácica u otras pruebas de diagnóstico por imagen cuando el caso lo requiere.

Atendemos en español, inglés, alemán y noruego, algo especialmente útil para los muchos residentes internacionales del sur de Gran Canaria.

También trabajamos con clínicas veterinarias de toda Gran Canaria que necesitan apoyo en la valoración cardíaca de sus pacientes y reciben el informe completo para seguir llevando el caso. Puedes ver cómo funciona esa colaboración en nuestro artículo sobre ecografía veterinaria para clínicas.


Preguntas frecuentes

A mi perro le han detectado un soplo pero está perfectamente, ¿es urgente?

Normalmente no es una urgencia, pero sí conviene valorarlo sin dejarlo pasar. El objetivo de la ecocardiografía en un perro asintomático es precisamente detectar los cambios antes de que aparezcan los síntomas, que es cuando más se puede hacer.

¿Un soplo significa que mi perro tiene una enfermedad del corazón?

No siempre. Existen soplos funcionales o inocentes, sobre todo en cachorros y en animales con anemia, fiebre o mucho estrés. La ecocardiografía permite diferenciarlos de una cardiopatía real.

¿La intensidad del soplo indica la gravedad?

No de forma fiable. Un soplo de grado bajo puede corresponder a un corazón ya alterado y uno muy audible tener poca repercusión. La gravedad se establece midiendo el corazón, no escuchándolo.

¿Hace falta ayuno o sedación para la ecocardiografía?

En general no. La mayoría de los perros se exploran despiertos y sin ayuno. Solo se indica ayuno si se combina con una ecografía abdominal, y la sedación se reserva para animales muy nerviosos o doloridos.

¿Hay que rasurar a mi perro?

Sí, una pequeña zona en ambos costados del tórax. El pelo y el aire que retiene impiden que los ultrasonidos lleguen bien al corazón, y sin rasurar la calidad de imagen cae mucho. El pelo vuelve a crecer con normalidad.

¿Cuánto dura la prueba?

Alrededor de 30-45 minutos, dependiendo del caso y de lo colaborador que sea el animal.

Mi perro es una raza grande y no tiene soplo, pero me han hablado de riesgo cardíaco. ¿Tiene sentido la ecocardiografía?

Puede tenerlo. En algunas razas grandes y gigantes, la cardiomiopatía dilatada puede avanzar sin soplo audible durante bastante tiempo, por lo que en animales predispuestos el control ecocardiográfico periódico puede aportar información valiosa.

¿Es necesaria antes de una anestesia?

En perros con soplo, cardiopatía conocida, edad avanzada o razas de riesgo, conocer el estado del corazón permite ajustar el protocolo anestésico y anticipar complicaciones. La decisión la toma el veterinario responsable de la anestesia.

¿Puedo pedir cita sin que me derive una clínica?

Sí. Atendemos tanto a propietarios como a clínicas veterinarias. Si tu perro ya tiene informes, analíticas o radiografías previas, es recomendable llevarlos a la cita.


Un soplo cardíaco no es una sentencia, pero tampoco es un hallazgo para archivar y olvidar. Es una señal de que merece la pena mirar el corazón con detalle, y cuanto antes se mire, más margen hay para actuar.

Si a tu perro le han detectado un soplo o tu veterinario te ha recomendado una prueba cardíaca, contáctanos y te orientamos sin compromiso. Y si eres veterinario, en Veteco damos apoyo diagnóstico a clínicas veterinarias de toda Gran Canaria con ecocardiografía, ecografía y toma de muestras: descubre cómo colaboramos con tu clínica.

¿Tu mascota necesita una ecografía?

Contáctanos hoy y te gestionamos la cita con rapidez. Atendemos derivaciones de clínicas veterinarias y propietarios de toda Gran Canaria.